Etiqueta: Psicología

  • La Atención en los Niños

    La Atención en los Niños

    La atención es un proceso que tiene un impacto fundamental en nuestra vida, a nivel de bienestar, de aprendizaje, de memoria, de eficacia y de regulación emocional.

    Me comentaba una amiga su preocupación porque en la clase de su hija durante el almuerzo les ponen dibujitos, así que su pequeña regresa a casa con la tartera casi llena. No por falta de hambre, sino por distracción – se queda absorta con la pantalla y se le olvida comer -.

    Si algo podemos afirmar en estos tiempos es que las pantallas son cada vez más omnipresentes; aún queriendo desconectar de ellas, no dejan de ganar protagonismo en todos los espacios. ¡Vivimos en la era de las distracciones! Nuestra atención está secuestrada por pantallas que se iluminan, vibran y suenan. Y esto va a ir a más, porque la tecnología no para de avanzar, de darnos facilidades, de ofrecernos oportunidades de agilizarnos la vida y, también, de distraernos.

    La tecnología ha supuesto grandes avances a todos los niveles, sanitario, logístico, empresarial, de relación, etc. El reto que nos presenta es cómo aprender a hacer un uso sostenible de la tecnología. Cómo aprender a controlar la tecnología para no vivir enredados en ella.

    En los últimos años una de las disciplinas que más interés está despertando es el mindlfulness o atención plena. Numerosos estudios científicos hablan de las ventajas de practicar y entrenar para lograr una atención fuerte y flexible centrada en el momento presente. Lo problemático sería una atención rígida, saltarina y que se queda atrapada por los estímulos más llamativos o invasivos .

    La práctica más formal del mindfulness consiste en llevar la atención una y otra vez a la respiración o a las sensaciones corporales. Parece fácil, pero es complicado, sobre todo cuando empiezas a practicar. También se puede entrenar con prácticas “informales”, en situaciones y actividades de la vida diaria: caminar, hacer deporte, comer, cocinar, ducharse, etc.

    Una de las prácticas informales más extendidas, es practicar la atención plena mientras se come. Es decir, poner tu atención en el acto de comer. Las personas que lo practican se sorprenden de los múltiples beneficios. Disfrutas más de la comida y del momento, comes menos, digieres mejor. Y sólo cambiando una cosa: ¡la atención!

    La atención es un proceso que tiene un impacto fundamental en nuestra vida, a nivel de bienestar, de aprendizaje, de memoria, de eficacia y de regulación emocional. Por ello, desde la escuela es importante que se cuide este proceso psicológico tan importante.

    No poner dibujos mientras se come es una manera de cuidar de la atención – tal vez se puedan poner al terminar -. De lo contrario, estamos fomentando una atención dividida, donde un estímulo (los dibujitos) atrapa o secuestra – inevitablemente en estas edades- la mayor parte de la atención, y por tanto, el acto de comer se hace en piloto automático. Dejar que niñas y niños actúen en situaciones tan importantes como la comida en piloto automático es hacer un flaco favor al desarrollo de su atención y a la relación con la comida.

    Aprovechar situaciones de la vida diaria para entrenar la atención de nuestros hijas e hijos, es un regalo precioso que les podemos hacer. Y también es un regalo no debilitar su capacidad de prestar atención plena.

    No hay nada más maravilloso que un/a niña/o que está atenta/o y centrada/o ya sea en un cuento, en un dibujo, en una piedra, en el sonido de un riachuelo, en una taza de chocolate o en la conversación con un/a amiguita/o. Son momentos preciosos cuando los ves con tanta presencia, con tanta atención plena. Están brillantes. Por ellas/os, por nosotras/os, fortalezcamos esta habilidad innata que está en la base del bienestar emocional y de tantas otras cosas.

  • Flexibilidad Psicológica

    Flexibilidad Psicológica

    La vida sólo sucede en presente, pero nuestra mente vive en pasado y en futuro.

    Probablemente te hayas dado cuenta que cada vez hay más gente que sufre de problemas tales como la ansiedad, la depresión, el estrés crónico, entre otros. Nuestros jóvenes empiezan con comportamientos problemáticos a edades más tempranas, y las adicciones van en aumento. Todo ello nos muestra que somos una sociedad donde cada vez se hace más presente la insatisfacción y el sufrimiento. Es paradójico que, gracias a los avances médicos, hemos logrado alargar la esperanza de vida, pero todavía no hemos conseguido encontrar la fórmula para vivir vidas más felices. Vivimos más años, pero no con más satisfacción ni plenitud. ¿No te parece llamativo?

    Es sorprendente que en un mundo donde cada vez todo es más accesible (desde tu casa, a través de internet, puedes conectar con miles de personas, comprar cualquier producto que desees, jugar a miles de juegos o, incluso, ¡ir al psicólogo!) la vida se nos complique. Nos cuesta encontrar satisfacción y plenitud, así como darle sentido a nuestra vida. Cada vez tenemos más estrés, pérdida de vitalidad y desconexión.

    El interés de la psicología ha sido ayudar a las personas a desempeñarse mejor en sus vidas. Desde la psicología contextual, después de décadas de rigurosa investigación, han encontrado un conjunto de habilidades que ayudan a predecir, con bastante precisión, qué tal nos irá en la vida. Predice aspectos tales como si vas a desarrollar algún trastorno psicológico, si te irá bien en el trabajo, si tendrás relaciones saludables, etc. A este conjunto de habilidades se le ha llamado Flexibilidad Psicológica.

    Se ha estudiado la Flexibilidad Psicológica en diversos ámbitos: en padres y madres, en el ámbito laboral, en deportistas, en jugadores de ajedrez, en estudiantes universitarios, en adolescentes, en personas con cáncer, en personas con dolor crónico, etc. Es decir, cuenta con la suficiente evidencia científica como para tomarte muy en serio la Flexibilidad Psicológica.

    Pero voy al grano, ¿qué es esto de la Flexibilidad Psicológica? 

    Lo primero y más esperanzador es que no se trata de una cualidad. Es decir, no es algo que “lo tienes o no lo tienes”. Es un conjunto de habilidades que se entrenan, en cualquier momento y a cualquier edad. ¡Una gran noticia!

    Y te preguntarás,… ¿cuáles son estas habilidades que debería entrenar? Te las explico; aunque las describa por separado, hay que pensar en ellas como procesos interrelacionados, donde las unas se apoyan en las otras.

    La primera habilidad, tiene que ver con dejar de pelear contigo. Aprender a reconocer las propias emociones, sensaciones y pensamientos sin juzgar, y con la actitud de permitir que “estén”. Seguramente, a veces, pierdas mucha energía intentando no sentirte triste, o con ansiedad, o con miedo; o peleando por no tener determinados pensamientos que juzgas como negativos. Pero lo cierto es que, a pesar de los esfuerzos, sigues teniendo pensamientos, emociones y sensaciones difíciles. Paradójicamente, cuanto más te quieres deshacer de ellos parece que más intensos se hacen.Entonces, ¿qué tal aprender a no pelarte con ello?

    Esta habilidad te invita a permitirte sentir emociones difíciles; a que determinados pensamientos “pasen” por la mente y no juzgarte por ello. También te invita a tratarte con delicadeza, a acoger estos momentos de dificultad y “sostenerlos” con cariño, como una madre amorosa sostiene a su bebé asustado. ¿Te imaginas como sería empezar a tratarte amorosamente? ¿Te imaginas como sería aprender a estar contigo y sostenerte en los momentos difíciles?

    La segunda habilidad es “aprender a estar en lo que estás”, a estar más presente en tu vida. Dejar de vivir en piloto automático para vivir con presencia. Esto significa adueñarte de tu propia atención. 

    ¿Cuántas veces has perdido el hilo de una conversación porque tu atención estaba en “otras cosas”?

    La vida sólo sucede en presente, pero nuestra mente vive en pasado y en futuro.

    El café que te tomas por la mañana sabe delicioso si lo saboreas con atención… pero si lo tomas con la atención puesta en otro sitio, ni te enteras. ¿Cuántos momentos de tu vida te pierdes por no estar con la atención puesta en el presente? La alegría de vivir, la satisfacción, la plenitud, surgen cuándo eres capaz de vivir en presente, de abrazar lo que está sucediendo aquí y ahora.

    La tercera habilidad habla de lo que te hace ser tú, de lo que te mueve, de lo que te duele, de lo que te inspira. Significa conectar con aquello realmente importante para ti, y tomar tus decisiones diarias en base a ello. Implica actuar con integridad, coherencia y compromiso con aquello que verdaderamente valoras. Y a veces esto es realmente complicado, pero tiene una ventaja, vives con gran satisfacción tu vida.